Autoestima

1.¿Qué es la autoestima?

Eso es la autoestima, la valoración o agrado que se tiene de uno mismo.

La sana autoestima es el reconocimiento de lo positivo que tenemos en nosotros mismos y el reconocimiento de aquellas otras cosas o aspectos menos positivos que también tenemos y que no funcionan tan bien como desearíamos. Si somos conscientes de qué aspectos de nuestro comportamiento son los que debemos cambiar, estaremos en el camino de aumentar, mejorar y desarrollar la autoestima.

2.Importancia de la familia en el desarrollo de la autoestima

La familia tiene un papel fundamental en el desarrollo de la autoestima del hijo. Los hijos aprenden por imitación, la autoestima que los padres poseen y les transmiten a ellos. Los padres son unos “modelos” para los hijos y éstos aprenden de acuerdo cono lo que día a día observan, escuchan y hablan, en el seno de la familia. Los niños imitan los sentimientos y las actitudes que manifiestan los padres mediante la expresión del rostro, los gestos, el estado de ánimo, los comentarios o ausencia de ellos,... asimismo, aprenden comportamientos concretos sobre el modo de hablar, las maneras de responder, las reacciones, etc.

3.Lo que pueden hacer los padres para aumentar la autoestima de los hijos

Recuerde: la autoestima es fundamental para la salud física y mental. Influye en el rendimiento escolar y es importante para las habilidades sociales.

La duración habitual del sueño no es una cantidad constante, sino que experimenta variaciones considerables en el transcurso de la vida; podemos distinguir dos tipos distintos de cambios. El primer tipo corresponde a las variaciones en función de la edad, las cuales afectan a todos los individuos de forma muy similar. Durante el primer año de vida, se produce una clara disminución de la cantidad de sueño; después esa disminución se hace más lenta, hasta alcanzar la edad de veinte años, permaneciendo relativamente constante hasta la edad senil, donde se aprecia una progresiva disminución. El segundo tipo de variaciones son las producidas por un conjunto de distintos factores, como la nutrición, el ejercicio físico, el clima, la calidad de vida, el estado de salud,...

2.¿Todos necesitan dormir las mismas horas?

La cantidad necesaria de sueño en el ser humano depende de factores biológicos, conductuales y ambientales; la forma en que actúan estos factores varía considerablemente de unas personas a otras. Podemos señalar varios hechos que diferencian a las personas como son: el patrón de sueño largo o corto, patrón de sueño eficiente o no eficiente, la tendencia a trasnochar o madrugar,...

3.Consecuencias del mal sueño de los niños

4.Dificultades frecuentes

La mayoría de los niños pasa por alguna época durante la que presenta algún problema o dificultad para conciliar el sueño.

En ciertas ocasiones estos problemas son pasajeros, no teniendo mayor consecuencia que el malestar familiar que pueden ocasionar, pero otras veces estos problemas pueden ser más graves estableciéndose a lo largo del tiempo y necesitándose la ayuda de un especialista para solucionarlos.

5.Fantasías sobre el sueño infantil

6.Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño

Existe una serie de factores que pueden mejorar o deteriorar la calidad del sueño; todos ellos hacen referencia la higiene del sueño, la cual implica una serie de prácticas necesarias para mantener un sueño nocturno y una vigilancia diurna normales.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a conciliar el sueño solos, por sus propios medios.

7.Consejos básicos para mejorar el sueño

8.Lo que no debemos hacer para dormirlo

Cantarle, mecerlo, dormirlo en brazos, darle la mano, pasearlo, darle una vuelta en coche, acariciarlo, palmaditas, darle un biberón o el pecho, acostarlo conmigo, acostarme con él, ... Si nuestro hijo depende de alguna de estas cosas para dormirse, cuando se despierte a media noche, ¿qué ocurrirá? Llorará, se asustará, no querrá volverse a dormir si no se repiten esas circunstancias. Debemos no tomar parte activa, para que nuestro hijo se duerma. Ha de aprender solo, para ello contará con esos elementos externos que sí permanecerán junto a él toda la noche y cuando se despierte, se tranquilizará porque "todo seguirá igual".

9.Conclusiones

Por último, resaltar que a dormir bien se aprende y por tanto, es fundamental inculcar en el bebé unos buenos hábitos desde el nacimiento, los padres han de transmitir al niño tranquilidad y seguridad para que éste considere el momento del sueño como lo que es, una parte más de su vida, que le ayudará a desarrollar actividades cuando esté despierto. Una manera de darle esa seguridad es estableciendo una rutina en el momento de irse a la cama, poner un horario y cumplirlo. Se puede iniciar con un baño relajante y darle la cena a continuación. Mas tarde llevarlo a la cama, donde se puede dedicar un tiempo corto a mirar un cuento o a cantar alguna canción y dejarlo solo para que poco a poco se duerma.