Autoestima
1.¿Qué es la autoestima?
La autoestima está formada por diferentes conceptos, todos juntos constituyen la evaluación que hacemos de nosotros mismos.
- Autoconcepto, se refiere a lo que pensamos de nosotros mismos como personas. También se define como "la opinión que tenemos de nuestra propia personalidad y sobre nuestro comportamiento".
- Autoimagen, se refiere a como nos vemos de una determinada manera. A nuestro modo de ser (simpáticos, felices, colaboradores, callados,...) en lo referido a nuestra imagen personal, si somos atractivos, con peor aspecto,...
- Autoestima : después de saber quienes somos y la idea que tenemos sobre nosotros mismos, somos capaces de valorarnos, de estimarnos, de querernos en mayor o menor medida.
Eso es la autoestima, la valoración o agrado que se tiene de uno mismo.
La sana autoestima es el reconocimiento de lo positivo que tenemos en nosotros mismos y el reconocimiento de aquellas otras cosas o aspectos menos positivos que también tenemos y que no funcionan tan bien como desearíamos. Si somos conscientes de qué aspectos de nuestro comportamiento son los que debemos cambiar, estaremos en el camino de aumentar, mejorar y desarrollar la autoestima.
2.Importancia de la familia en el desarrollo de la autoestima
La familia tiene un papel fundamental en el desarrollo de la autoestima del hijo.
Los hijos aprenden por imitación, la autoestima que los padres poseen y les transmiten a ellos. Los padres son unos “modelos” para los hijos y éstos aprenden de acuerdo cono lo que día a día observan, escuchan y hablan, en el seno de la familia. Los niños imitan los sentimientos y las actitudes que manifiestan los padres mediante la expresión del rostro, los gestos, el estado de ánimo, los comentarios o ausencia de ellos,... asimismo, aprenden comportamientos concretos sobre el modo de hablar, las maneras de responder, las reacciones, etc.
- La familia como modelo:
Las relaciones de los padres con los hijos están fundamentadas en las pautas o normas educativas que regulan la convivencia entre todos los miembros que la componen. Así por ejemplo, las normas de horario que deben cumplirse, las tareas en las que se debe colaborar, las exigencias de los padres para que asuman sus responsabilidades, el estilo de vida,... todo ello influye en la formación de la autoestima. Si el niño percibe que estas pautas son adecuadas, que se cumplen, que los padres reconocen y valoran lo bien hecho, lo justo, lo adecuado, lo coherente, en definitiva, la familia se convierte en un modelo positivo de imitación en las normas que regulan su convivencia.
- La seguridad emocional de los padres:
los padres transmiten a sus hijos el estado emocional que les caracteriza. En el caso negativo, cuando los padres tienen problemas personales, les produce un estado emocional alterado. Pueden por ello, mostrarse ansiosos, inseguros, desilusionados, deprimidos,... el hijo percibe diariamente ese mal humor, los enfrentamientos, las palabras incorrectas y viven situaciones tensan que afectan negativamente a su autoestima. En el caso contrario, cuando los padres poseen un equilibrio emocional se transmite de igual modo a los hijos. Si se muestran seguros, amables, afectuosos,... están ofreciendo un marco adecuado para que el niño se sienta vinculado con la familia.
- El estilo educativo:
Algunas actitudes como el autoritarismo o la excesiva permisión en las normas de disciplina resultan inadecuadas para la educación de los hijos. Una actitud tolerante y flexible aunque firme, puede beneficiar la convivencia en las situaciones familiares en las que se produzcan problemas como el cumplimiento de horarios, la realización de tareas, ...
Si los padres hacen participes a los hijos en las decisiones familiares que se estimen adecuadas, de acuerdo con la edad, estarán fomentando que desarrollen el vínculo, tan necesario para fortalecer la autoestima.
- La coordinación con el colegio:
La acción educativa que desarrolla la familia debe complementarse con la que desarrolla la escuela. El niño no debe percibir a la escuela como algo enfrentado a la propia familia que actúa de modo diferente. Necesita sentirse protegido por ambas instituciones y percibir la valoración que de él hacen los propios padres y el colegio. Se diría que "quien vive en un ambiente de valoración aprende a valorarse".
3.Lo que pueden hacer los padres para aumentar la autoestima de los hijos
- Elogiar y no ridiculizar.
- Decirse cosas agradables de si mismo y descubrir sus cualidades.
- Mejorar su imagen corporal.
- Ayudar a descubrir otros comportamientos que deben modificarse, porque no son suficientemente adecuados
autodescubrirse.
- Ayudarle a tolerar sus frustraciones.
- Enseñarle a sentirse orgulloso de sus logros.
- Enseñarle identificar cuales son sus emociones y sentimientos.
- Valorar sus opiniones.
- Su hijo debe sentirse un miembro importante de la familia.
- Comunicación fluida con el hijo.
- Celebrar sus éxitos.
- Evitar la sobreprotección, es decir, sin ayuda excesiva.
- Los padres deben ser buenos modelos de autoestima.
- Mostrar flexibilidad ante el comportamiento de los hijos, es decir, con normas comunes y deseables
conocer bien a los amigos de nuestros hijos.
- Dedicarle el tiempo necesario, interesándonos por sus cosas y vivencias.
- Fomentar que se relacione con grupos.
- Fomentar su creatividad.
- Ayudarle a proponerse metas.
- Enseñarle a ser responsable.
- Interesarse por como le va en el colegio.
- Fomentar la autonomía personal.
Recuerde: la autoestima es fundamental para la salud física y mental. Influye en el rendimiento escolar y es importante para las habilidades sociales.
La duración habitual del sueño no es una cantidad constante, sino que experimenta variaciones considerables en el transcurso de la vida; podemos distinguir dos tipos distintos de cambios.
El primer tipo corresponde a las variaciones en función de la edad, las cuales afectan a todos los individuos de forma muy similar. Durante el primer año de vida, se produce una clara disminución de la cantidad de sueño; después esa disminución se hace más lenta, hasta alcanzar la edad de veinte años, permaneciendo relativamente constante hasta la edad senil, donde se aprecia una progresiva disminución.
El segundo tipo de variaciones son las producidas por un conjunto de distintos factores, como la nutrición, el ejercicio físico, el clima, la calidad de vida, el estado de salud,...
2.¿Todos necesitan dormir las mismas horas?
La cantidad necesaria de sueño en el ser humano depende de factores biológicos, conductuales y ambientales; la forma en que actúan estos factores varía considerablemente de unas personas a otras. Podemos señalar varios hechos que diferencian a las personas como son: el patrón de sueño largo o corto, patrón de sueño eficiente o no eficiente, la tendencia a trasnochar o madrugar,...
3.Consecuencias del mal sueño de los niños
- En lactantes y niños pequeños: Llanto fácil, irritabilidad, mal humor, falta de atención, dependencia de quien lo cuida, posibles problemas de crecimiento.
- En niños de edad escolar: Fracaso escolar, inseguridad, timidez, mal carácter.
- En los padres: Inseguridad, sentimientos de culpa, mutuas acusaciones de mimarlo, frustración ante la situación, sensación de impotencia y fracaso, cansancio.
4.Dificultades frecuentes
La mayoría de los niños pasa por alguna época durante la que presenta algún problema o dificultad para conciliar el sueño.
Durante la infancia existe una gran variabilidad en las necesidades de sueño, las principales alteraciones del sueño en la infancia son:
- La resistencia del niño para acostarse.
- La dificultad para conciliar el sueño.
- El despertarse de noche.
- Las pesadillas.
- El sonambulismo.
- El despertar temprano.
En ciertas ocasiones estos problemas son pasajeros, no teniendo mayor consecuencia que el malestar familiar que pueden ocasionar, pero otras veces estos problemas pueden ser más graves estableciéndose a lo largo del tiempo y necesitándose la ayuda de un especialista para solucionarlos.
5.Fantasías sobre el sueño infantil
- rendirlos para que duerman de un tirón.
- Todavía es muy pequeño para que duerma solo en su habitación.
- Ya aprenderá a dormirse solo cuando sea mayor.
- Solo se duerme con la luz encendida, conmigo, en el sofá, en brazos, con la TV, en mi cama,...
6.Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño
Existe una serie de factores que pueden mejorar o deteriorar la calidad del sueño; todos ellos hacen referencia la higiene del sueño, la cual implica una serie de prácticas necesarias para mantener un sueño nocturno y una vigilancia diurna normales.
Estos factores pueden agruparse en dos apartados diferentes:
- Factores ambientales (luz, ruido, temperatura,...).
- Factores asociados a la salud (nutrición, ejercicio físico, consumo de estimulantes y uso de hipnóticos).
Tenemos que enseñar a nuestros hijos a conciliar el sueño solos, por sus propios medios.
7.Consejos básicos para mejorar el sueño
- Levantarse a la misma hora todos los días aunque se duerma mal. De esta forma se fortalece el ritmo de sueño y vigilia.
- Dormir lo necesario pero no en exceso, puesto que permanecer excesivo tiempo provoca un sueño fragmentado y poco profundo
- Realizar ejercicio físico regular durante el día, pero no hacerlo de forma intensa y esporádica.
- Procurar que la temperatura de la habitación sea fresca, ni excesivamente alta ni baja.
- No ir a la cama con hambre.
- La habitación debe ser tranquila.
- No consumir cafeína desde varias horas antes de acostarse.
- No se debe administrar hipnóticos a niños.
8.Lo que no debemos hacer para dormirlo
Cantarle, mecerlo, dormirlo en brazos, darle la mano, pasearlo, darle una vuelta en coche, acariciarlo, palmaditas, darle un biberón o el pecho, acostarlo conmigo, acostarme con él, ...
Si nuestro hijo depende de alguna de estas cosas para dormirse, cuando se despierte a media noche, ¿qué ocurrirá? Llorará, se asustará, no querrá volverse a dormir si no se repiten esas circunstancias.
Debemos no tomar parte activa, para que nuestro hijo se duerma. Ha de aprender solo, para ello contará con esos elementos externos que sí permanecerán junto a él toda la noche y cuando se despierte, se tranquilizará porque "todo seguirá igual".
9.Conclusiones
Por último, resaltar que a dormir bien se aprende y por tanto, es fundamental inculcar en el bebé unos buenos hábitos desde el nacimiento, los padres han de transmitir al niño tranquilidad y seguridad para que éste considere el momento del sueño como lo que es, una parte más de su vida, que le ayudará a desarrollar actividades cuando esté despierto. Una manera de darle esa seguridad es estableciendo una rutina en el momento de irse a la cama, poner un horario y cumplirlo. Se puede iniciar con un baño relajante y darle la cena a continuación. Mas tarde llevarlo a la cama, donde se puede dedicar un tiempo corto a mirar un cuento o a cantar alguna canción y dejarlo solo para que poco a poco se duerma.