Características del lenguaje de los dos años

En el lenguaje expresivo se observan avances considerables, pero aún en ocasiones, el vocabulario limitado del niño le obliga a aplicar la misma palabra a multiplicidad de objetos y situaciones. Poco a poco va aprendiendo que cada cosa tiene su nombre, comienza a preguntar por el nombre de las cosas. Habla y debe hablársele con frases breves y sencillas. Debe producirse un entendimiento entre lo que se pide y las respuestas de los niños. Le gustan las historias sencillas, sobre todo las que ha oído ya. Entiende una narración corta. Sus primeras frases carecen de estructura gramatical, nombra un sustantivo y un verbo al que irá añadiendo poco a poco más palabras. Los niños desean expresarse bien, por lo que a veces comienzan una y otra vez la frase. Sobre todo si es muy nervioso, tropezará en las palabras más fácilmente. No debemos confudir este acto con una incipiente tartamudez. Deberemos trasmitirle calma y esperar a que termine la frase sin adelantarnos. En la medida en que nosotros no los pongamos más nerviosos y ellos vayan controlando más el lenguaje, se irá superando esta situación. La forma más adecuada de fortalecer la musculatura de la cara y la boca, además de mejorar la coordinación, es la masticación de alimentos sólidos.

Estimulando el lenguaje desde casa

Trucos con los que le puedes ayudar que hable mas y mejor.

En general hay que conseguir que el niño sienta la necesidad de expresarse por medio de las palabras. Para ello todos los que pasamos tiempo con él tenemos que ayudarle. Nosotros los padres, pero también los abuelos, tíos, hermanos, maestros...

Tenemos siempre que hablarle, decirle cada cosa lo que es, aprovechando su curiosidad. Sobre los 24 meses empezará a decirnos "¿qué es esto?"; ahí nosotros tenemos que responder de forma clara con el nombre del objeto, y ponernos también a contarle sus cualidades, para qué sirve, ...

Así poco a poco iremos consiguiendo que el niño se sienta rodeado de un mundo de palabras que ayudan a definir la realidad. De este modo es como podemos conseguir que se sienta motivado para verbalizar sus percepciones.

Os proponemos ahora una serie de juegos que le ayudarán a tener más atención y gusto por el lenguaje

Juegos para potenciar el uso del lenguaje (A partir de 24 meses)

Cuéntame un cuento

Por favor ayuda a papá o a mamá

También podemos pedirle que colabore en alguna tarea: preparar el desayuno, ordenar ropa en los armarios o recoger la mesa.

Nosotros le iremos explicando en cada momento lo que está haciendo. Estas explicaciones contribuyen a ir enriqueciendo su lenguaje y le enseñan cómo se construyen bien unas frases, que cada vez irán siendo más complejas. También se le pueden dar órdenes primero más sencillas: Trae el coche azul y posteriormente: "Dame el jersey amarillo que está en la percha pequeña".

Para fomentar la expresión oral se puede JUGAR A:

Las palabras

Recurrimos a objetos que el niño conoce y jugamos a decir su nombre.
Cogemos tres juguetes los ponemos encima de una mesa, nos sentamos enfrente de él y decimos el nombre de uno de los juguetes. Él tiene que tocarlo y repetir su nombre. Solo entonces le damos el juguete.
No hay que insistir en la palabra. Esto es un juego, el juego de hablar, y en él es importante esperar en silencio hasta que el niño pueda contestar (si pasados unos segundos no repite el nombre no insistimos y pasamos al segundo objeto, pero no se lo damos).

La lengua juguetona

Este juego lo podemos practicar en casa con toda la familia; para ello sólo necesitamos un espejo de pared y un poco de atención.

Podemos hacer estos juegos como si fuesen de imitación .
- Mira lo que hago...¿Tú puedes hacerlo?

Con éstos sencillos ejercicios conseguimos estimular la correcta articulación de los fonemas, que son los sonidos de cada palabra. La lengua está formada por varios músculos, lo importante es que el niño tome conciencia de que puede hacer muchas cosas con ella (incluso, y aunque no esté en el juego, hablar correctamente).

Yo soplo, tú soplas

Cantamos la canción del cumpleaños y apagamos la llama de una vela que cada vez pondremos más lejos (hasta llegar a unos 50 centímetros del niño). Podemos hacer un molinillo de viento y soplar para que se mueva. También con medio vaso de agua, una pajita y un buen chorro de jabón líquido podemos hacer pompas, sin utilizar ningún pompero.

Con éste tipo de juegos nuestro hijo irá dándose cuenta de cuál es el tipo de respiración correcta ( inspirar por la nariz, con ayuda del diafragma, y espirar por la boca) y tendrá cada vez más control sobre el aire espirado. Esto es muy importante para que pueda "proyectar la voz", es decir, controlar la fuerza que le pone a cada palabra, conseguir que le entiendan los que no están a su lado sin necesidad de gritar.


"La comprensión y la expresión oral debe ser buena a partir de los 4 años. Si tu hijo no sabe mantener una conversación sencilla, o si lenguaje es difícil de entender después de esa edad, si no repite frases o no localiza la fuente del sonido con 3 años, lo mejor es acudir al profesor de audición y lenguaje de su colegio para que te oriente sobre lo que se debe hacer y qué profesional puede ayudarlo (otorrino, logopeda, psicólogo, foniatra...)"