Los miedos infantiles

El miedo

Es un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas. De 0 a 1 año, el miedo aparece en forma de llanto ante estímulos desconocidos. Entre los dos y los cuatro años, los tres tipos de miedo más frecuente en los niños son: miedo a la separación de su madre, miedo a los daños físicos y miedo a los animales. Entre los 4 y 6 años el temor a la oscuridad y a los seres imaginarios son los más habituales.

Los miedos son sentimientos totalmente normales en los niños, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo y desaparecen en el transcurso del tiempo. Algunos autores defienden que el miedo a los extraños no desaparece, puede subsistir en la vida adulta como timidez.

Hay miedos que pueden hacer que el niño evite algún accidente, porque le enseñan a ser más precavidos en situaciones que exigen más cuidado.

Las fobias infantiles aparecen con más frecuencia entre los 4 y los 8 años. Recuerda que los miedos no son motivo para grandes preocupaciones si no interfieren en su desarrollo.

Pautas educativas

Si tu hijo sufre por algún miedo es muy importante que le transmita tranquilidad, seguridad y le ayude a superar sus miedos con mucho cariño y comprensión. Entre los tres-cuatro y seis años, el niño todavía no es capaz de separar lo real de lo imaginario, va conociendo la existencia de personajes a través de cuentos, películas,... y a la vez inventa personajes e incluso situaciones imaginarias. Los padres saben que los miedos aparecen y desaparecen y cambian a medida que el niño va creciendo. Muchos de los miedos se ven inducidos por el ambiente externo como películas, cuentos, y otros están fundados en experiencias negativas en casa o fuera de ella y de hecho pueden servir a los padres como alarma para identificar situaciones de algún maltrato o abuso. A medida que el niño madura va conociendo con más profundidad la realidad y así superara sus miedos. No se puede acabar con todos sus temores porque estos le permiten entender el mundo y a sentirse más seguro en su habilidad para luchar en la vida.